El túnel (tercera parte)

 En Desde el principio

Hola!

En esta última entrada de las tres que he llamado El túnel, voy a terminar de contaros las cosas que pensaba cuando peor he estado.

Sentía mucha frustración de tener la regla, pensando que para lo único que sirve es para tener hijos, y yo no puedo. Y encima las reglas que yo tengo son muy malas, de mucha cantidad que me dejan baldada y a veces de mucho dolor también. Y cabrea muchísimo, porque encima que no consigo quedarme embarazada, tengo el sufrimiento añadido de tener una regla malísima.

Otra cosa que me martiriza mucho es el tiempo perdido… Casi dos años que podría tener mi bebé ya… Esto me da mucha rabia. La cantidad de buenos momentos que podría haber pasado. Y sobre todo, tenerlo, tenerlo aquí con nosotros, viviendo por él, levantarme cada día feliz por tener una personita que depende de mí, una personita que sería la alegría de mi vida, el motivo por el que seguir luchando en esta vida, la razón de mi existencia. Pienso en estar todo el día pendiente de él, que todo gire a su alrededor, en pasar tiempo con el bebé y con Miguel, ver a Miguel ejerciendo de padre. Pienso mucho en cómo sería su habitación. Ahora es la habitación donde estudio y escribo, pero si llega el feliz momento, será la habitación del bebé. Pienso cómo colocaría las cosas, lo que tendría que quitar, dónde iría la cunita, sus cosas. Pienso en cómo nos organizaríamos Miguel y yo. También pienso en las noches en vela, en no tener tiempo para nada, en que todo cambiaría, y eso también me muero de ganas de sentirlo. Pienso en cómo serían los viajes con él al pueblo o a Segovia. En las cosas que tendríamos que llevar, en el coche todo apelotonado, estar con él por allí viendo a gente que no vemos normalmente. En cómo se llevaría con Lina (nuestra perra). Seguro que juntos se lo pasarían genial y Lina tendría mucho cuidado con el bebé. No creo que tuviese celos. Me da mucha pena que Lina se vaya haciendo mayor y que si llega el bebé no le dé tiempo a ser consciente de que Lina existió.

Ya sé que también hay una parte muy dura. El estar todo el día preocupado por él, si está bien, si no, si come poco, los cólicos, si come mucho, si no duerme bien, cuando se pone malito, cuando tiene algún problema, y muchas cosas más. Lo sé pero seguro que mirarle a los ojitos compensará todo eso y más.

Cuando peor he estado ha sido a partir del año y medio más o menos. Cuando decidí pedir ayuda psicológica fue a los dos años y tres meses.

En noviembre de 2014 empecé a trabajar con mi queridísima psicóloga y a finales de enero de este año nos hicimos la primera Fecundación in Vitro. Pero antes de contaros mi experiencia con la primera FIV, en la próxima entrada hablaré de lo que consiste este tratamiento, ya que muchas personas que le contaba que me iba a hacer una FIV, no sabían en qué consistía. Y hay mucha confusión al no saber exactamente de lo que se trata. Alguien cercano incluso se pensaba que cuando se lograba la fecundación en el laboratorio ya estaba todo hecho, que solo era trasplantarme el embrión y listo… y nada más lejos de la realidad. Pero es lo normal cuando se desconoce este tema, al igual que nosotros tampoco lo conocíamos.

Faltan muchas cosas de contar, lo que afecta todo esto en la relación de pareja, cómo la gente con toda su buena intención de ayudarte dice cosas que en realidad hacen daño, cómo afecta en la vida laboral, etc. Y también iré contando cómo he ido encontrándome mejor.

En la próxima entrada os explicaré en qué consiste una Fecundación in Vitro.

Hasta pronto!

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